Un dato lingüístico: el vocativo

Se denomina “vocativo” a cada palabra que sirva para llamar, nombrar o invocar a alguien o algo que se ha personificado.

El caso más común de vocativo es el del nombre, cuando nos dirigimos a una persona, o cuando hacemos alusión a un oficio, posición jerárquica o título en particular. Por ejemplo: padre, colega, rey o subdirector, por nombrar algunos.

Ahora bien, la razón por la cual hablo acerca de esto, es por el desconocimiento de muchos, y por la poca importancia que se le da al momento de escribir las oraciones, siendo la correcta escritura de los vocativos un apartado fundamental al momento de expresarnos en lengua castellana.

¿Cómo identificar a los vocativos?

Fácil, tal y como se dijo anteriormente, estos se usan para invocar o llamar a un objeto o persona. Normalmente están ubicados al principio de las oraciones.

Ejemplo:

“Hey, María, ven acá”. (Se dirige a María).

“Pedro, come despacio”. (Se dirige a Pedro) .

“Mira, bicho, pórtate bien”. (Se dirige al “bicho“).

“Épale, colega”. (Se dirige al colega).

Es de hacer notar aquí la importancia del uso de la coma; sin ella, la frase pierde fuerza y sentido.

Por ejemplo:

“Pedro come despacio”, indica que Pedro está comiendo lentamente; mientras que en la frase “Pedro, come despacio”, se le indica a Pedro que coma lentamente.

Más ejemplos de vocativos

– Es por ti, María, que hago todo.

– Diablos, hamburguesita.

– Hoy es un día muy especial, queridos alumnos.

– Estoy preocupada, doctor.

– Y es por eso que les digo, compañeros, que me siento muy bien.

– ¿Hoy nos hará examen, profesor?

– ¡Sultán, acá está el platito con tu comida!

– ¡Hola, Tere! ¡Qué delgada estás!

– Pasa por acá, amiga.

– Y eso es todo, muchachos.

– A ver, flaco, muestra lo que tienes para vender…

Espero les sea de ayuda.

Por: Juan Ortiz /Generador de contenidos

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