«Soledad del alma» de Gertrudis Gómez de Avellaneda (Poema)

SOLEDAD DEL ALMA

GERTRUDIS GÓMEZ DE AVELLANEDA

POEMA/ CUBA

La flor delicada, que apenas existe una aurora,

tal vez largo tiempo al ambiente le deja

su olor…

Mas, ¡ay!, que del alma las flores, que un día

atesora

muriendo marchitas no dejan perfume en

redor.

 

La luz esplendente del astro fecundo del día

se apaga, y sus huellas aún forman hermoso

arrebol…

mas ¡ay!, cuando el alma le llega la noche

sombría,

que guarda el fuego sagrado

que ha sido su sol?

 

Se rompe, gastada, la cuerda del arpa

armoniosa,

a aún su eco difunde en los aires

fugaz vibración…

Mas todo es silencio profundo, de muerte

espantosa,

si dan un pecho amante el postrero tristísimo

son…

 

Mas nada, ni noche, ni aurora, ni tarde

indecisa

cambian del alma desierta la lúgubre faz…

A ella no llegan crepúsculo, aroma ni brisa…;

a ella no brindan las sombras

ensueños de paz.

 

Vista los campos de flores

gentil primavera,

doren las mieses los besos

del cielo estival,

pámpanos ornen de otoño la faz

placentera,

lance el invierno brumoso su aliento

glacial,

siempre perdidas, vagando en su estéril desierto,

siempre abrumadas de peso de

vil nulidad,

gimen las almas do el fuego de amor

está muerto…

Nada hay que pueble o anime

su gran soledad.

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