Cierto emperador pensó un día que si conociera la respuesta a las siguientes tres preguntas, nunca fallaría en ninguna cuestión. Las tres preguntas eran:
Un tal C. volvía de vacaciones a su vieja casa del pueblo. Al partir, la había dejado, más o menos, como a su vez la habían dejado, más de veinte años atrás.
¿Cuál es la algarabía por el ajo?
¿Qué misterio tiene el ajo?
De pronto, su ciénaga olorosa
nos pinta la vida
y lo mejor, lo impagable
es que libra al
corazón de su ahogo.