En el instante en que Detlef se sintió más íntimamente afectado por la sensación de estar de más, se dejó arrastrar, como sin querer, por el tumulto festivo…
La broma la había inventado Blanes —venía a mi despacho en los tiempos en que yo tenía despacho y al café cuando las cosas iban mal y había dejado de tenerlo…