«Ir al cementerio» de Ángel Marino Ramírez V. (Poema)

IR AL CEMENTERIO

ÁNGEL MARINO RAMÍREZ V.

POEMA/VENEZUELA

Al cementerio viejo de El Tigre

La ilusión de un niño huérfano es ir al cementerio,

ver el andamiaje de la decoración de una araña,

oír los imaginarios quejidos de un espíritu

o simplemente divertirse encendiendo una vela.

 

¡Que alguien bendiga este valle de lágrimas!

¡Que alguien desaloje la maleza de las tumbas!

Tristes mariposas, así conocen el vaivén de la fe.

Es compleja esta ciudad de veredas y vecinos desconocidos.

Es especial este teatro lleno de cadillos y cantos de chicharras.

 

La rutina de un niño huérfano es ir al cementerio

para conquistar la sonrisa de la señora luz,

o ir a vincularse con los ideales de la soledad,

o ir a reencontrarse con sus juegos infantiles.

 

¡Niño libre! ¡Hombre libre!, reflejo de lo que no fue.

Detrás del eco fuego del rezo de la “mamabuela”

hay una actitud incomprendida que todos comprenden

porque ir al cementerio es un paseo santo.

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