«Los dados eternos» de César Vallejo (Poema)

LOS DADOS ETERNOS

CÉSAR VALLEJO

POEMA / PERÚ

Dios mío, estoy llorando el ser que vivo;

me pesa haber tomádote tu pan:

pero este pobre barro pensativo

no es costra fermentada en tu costado:

tú no tienes Marías que se van!

 

Dios mío, si tú hubieras sido hombre,

hoy supieras ser Dios;

pero tú, que estuviste siempre bien,

no sientes nada de tu creación.

Y el hombre sí te sufre: el Dios es él!

 

Hoy que en mis ojos brujos hay candelas,

como en un condenado.

Dios mío, prenderás todas tus velas,

y jugaremos con el viejo dado…

Tal vez ¡oh jugador! al dar la suerte

del universo todo,

surgirán las ojeras de la Muerte,

como dos ases fúnebres de lodo.

 

Dios mío, y esta noche sorda, oscura,

ya no podrás jugar, porque la Tierra

es un dado roído y ya redondo

a fuerza de rodar a la aventura,

que no puede parar sino en un hueco,

en el hueco de inmensa sepultura.

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