«El bosque amigo» de Paul Valéry

EL BOSQUE AMIGO

Paul Valéry

POEMA / FRANCIA

Sobre aquel árbol la brisa acuna

A la víbora que yo vestí;

Una sonrisa le horada el diente

Y nos aclara sus apetitos

En el Jardín donde arriesga y ronda,

Y en el triángulo mío de esmeralda

Saca su lengua de doble filo…

Bestia soy, pero bestia aguda

De quien el veneno, aunque vil,

Domina al de la cauta cicuta.

 

Cuán suave aquel tiempo de placer!

Temblad mortales! Yo soy muy fuerte

Cuando consigo con mi descaro,

¡En un bostezo quebrar la fuerza!

El esplendor del Cielo perfila

Este blasón de sierpe que oculta

Bajo su animal simplicidad;

¡Venid a mí, raza atolondrada!

¡Estoy de pie, atenta y proterva,

Semejante a la necesidad!

 

¡Sol, Sol!… ¡Mentira resplandeciente!

Tú, Sol que a la muerte la enmascaras

Bajo el azul y oro de una tienda

do celebran consejo las flores

Por entre impenetrables placeres,

¡Tú, el más fiero de mis cómplices

Y de mis trampas, la más aguda,

Protege a los corazones para

Que nunca sepan que el Universo

Es un defecto, allí en la pureza

Del No-Ser!

 

Gran Sol que haces retiñir la alarma

Para el ser y le compañas fuegos,

Tú, que entre los sueños lo encarcelas

Y muy tramposamente le pintas,

Campiñas, oh hacedor de fantasmas

Felices que propenden los ojos

A la presencia oscura del alma,

Siempre me ha gustado la mentira

Que tú expandes en el absoluto,

¡Oh rey de las sombras vuelto lumbre!

 

Vierte sobre mí tu calor basto

Donde surge mi pereza gélida

Y desvaría algún mal que le es

Propio a mi naturaleza rea…

Lugar feliz donde vive la carne,

Donde escoger y acoplarse es grato,

Donde mi furor se vuelve maduro,

Y lo recorro entre mis circuitos

Donde mi meditación murmura.

 

¡Oh Vanidad, Causa Primera!

Aquella que reina en los Cielos,

Y que hizo a la luz que nos abra

Al Universo espacioso exhausto

De su propio espectáculo purísimo.

Dios mismo nos ha roto el obstáculo

De su Perfecta Eternidad;

El se nos volvió Quien nos disipa

En consecuencias a su Principio,

En estrellas su Unidad.

 

¡Cielos, su error! ¡Tiempo, su ruina!

Y el abismo animal, boquiabierto…

¡Qué caída en el origen, una

Centella en el lugar de la nada!…

Pero en el primer vocablo en su Verbo:

YO… El más soberbio de los astros

Dicho por el loco creador,

¡Yo soy… Yo seré… Yo os ilumino

La disminución divina

De todo el fuego del Seductor!

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